El agonizante secuestro

A partir de un fragmento de Zigzag:


No esperaban encontrar a dos personas, eso estaba claro.
            Primero se miraron entre sí.
            Luego el que parecía llevar la voz cantante se encogió de hombros y tomó la iniciativa.
            -¿Eres fan del hinduismo? –le preguntó a Virgilio.
            -¿Yo? No.
            -¿Así que no quieres un tercer ojo?
            -N-n-no.
            -Andando pues.
            Le puso la pistola en las costillas y tiró de él hacia el rellano. El otro hizo lo mismo con Violeta.
            -Tendrás que acompañarnos, niña.
            -¡Pero qué…!
            -Cállate o será peor -le apretó el brazo hasta hacerle daño.
            ¿Se puede saber en qué líos andas metido, por Dios? –estalló la chica mirando a Virgilio con cara de pasmo.
            -¿Yo? –se sintió furioso de pronto-. ¡Mi vida era muy tranquila hasta que aparecí en tu casa
            -¿Os queréis callar? –gruñó el primero de los hombres.
            -Vamos a bajar la escalera despacio, saldremos a la calle despacio, y nos meteremos en el coche despacio –dijo el segundo-. Si os portáis bien esto será rápido y nadie saldrá herido. Toda una aventura. ¿De acuerdo?
            Ninguno de los dos abrió la boca. 

SIERRA I FABRA, Jordi (2016: 108-109). Zigzag. Santillana: Madrid

Mi versión:



            Estábamos en casa tomando algo, yo cogiera un refresco de limón con unos pocos cacahuetes y fruta. Ella en cambio, se conformó con tomar un café. Acabamos de comer, y decidimos salir a dar una vuelta por las calles de Madrid. Cogimos las cazadoras, ya que hacía frío, y nos dirigimos a la puerta. Fechamos y bajamos las escaleras, aunque hiciera frío era un buen día para dar una vuelta, además las calles estaban vacías. De camino sentimos como dos hombres nos perseguían. Con el miedo empezamos a correr, pero fue inútil, ya que eran más rápidos y robustos. Nos pillaron rápidamente y nos durmieron. Cuando nos despertamos estábamos dentro de un coche con los ojos vendados. Deduje que estábamos fuera de la ciudad, ya que no se escuchaba el ruido de los coches y la carretera no tenía semáforos. Los hombres eran rusos, según lo que escuché, había un hombre atrás con nosotros y otros dos delante.  Estaban discutiendo, con el poco conocimiento que tengo sobre el ruso, pude descifrar una frase: “¿Qué hacemos con el dinero?”. En ese momento intenté hablar, pero a la mínima nos pusieron la pistola en la cabeza. Después de un buen rato, llegamos al destino. En ese momento me pregunté, ¿por qué nos habían secuestrado?. Nos llevaron a un lugar bajo tierra, algo así como un sótano, nos sacaron las vendas, y nos dejaron allí sin apenas comida y con una única manta para los dos. Estuvimos todo el día solos, dormimos juntos (éramos amigos). Pasamos una noche horrible hasta que por fin nos sacaron de allí. Nos llevaron a junto del jefe, parecían de una mafia rusa. Elcaso es que nos dejaron marchar sin decirnos ni el porqué del secuestro. Nos llevaron otra vez a la ciudad, nos amenazaron con matarnos si contábamos lo sucedido. Me sentía mal, como mareado, como si me hubieran envenenado mientras dormía. Finalmente volvimos a casa procurando olvidarlo todo.



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